lunes, 5 de mayo de 2008

ENSAYOS GANADORES DEL SEGUNDO CONCURSO DE ENSAYO DEL IES ARQUITECTO VENTURA RODRÍGUEZ

Os presentamos a continuación los dos ensayos que han obtenido los primeros puestos en el II Concurso de Ensayo del IES Arquitecto Ventura Rodríguez, convocado por los Departamentos de Lengua y Literatura y Filosofía y cuyos premios se entregaron el día 25 de abril.

Ensayo ganador, de Jorge Cuadrado, de 2º B de Bachillerato:

EN BUSCA DE LA FELICIDAD

En este trozo de papel aparecen todos los pensamientos que tuvieron lugar en mi cabeza durante una tarde de primavera en la que sentado en la silla de mi escritorio, intentando estudiar para el examen que tenía al día siguiente, me pregunté si podría alcanzar la felicidad alguna vez o si por el contrario estaba condenado a estudiar, estudiar y estudiar hasta el fin de mis días.

Por aquella época andaba un poco necesitado de ``pasta´´ a si que no pude evitar pensar en el dinero como la vía más rápida de solucionar mis problemas.

Algunos dicen que da la felicidad, otros dicen que no pero que ayuda a conseguirla, y también los hay quienes dicen no necesitarlo, pero hipócritamente se esfuerzan por acumularlo. Esto será quizás porque actualmente el dinero conforma el centro sobre el que giran nuestras vidas y proyectos, o porque, queramos o no, el dinero es necesario para sobrevivir y corre el rumor de que quien más dinero tiene ``sobrevive mejor´´.

Sin embargo yo me preguntaba sobre qué era la felicidad y si buscas en un diccionario su definición podrás comprobar que la palabra ``dinero´´ no aparece por ninguna parte. ¿Significa esto que el dinero no es la felicidad?...porque todos nos damos cuenta de que lo que hace tan especial y atractivo al dinero no es el dinero en si mismo, sino todo lo que se puede conseguir con él. Quizás sea entonces todo aquello que se pueden conseguir con él lo que nos hace felices, desde un coche nuevo, una casa nueva, beneficios para una empresa, poder para un ejecutivo y una lista interminable de cosas.

Llevaba ya un buen rato en las nubes, pensando, y si no encontraba pronto una solución me iba a ver obligado a volver a la Tierra y continuar con mi costosa labor de estudio. Sin embargo por más que lo pensaba no conseguía estar conforme con esa definición de felicidad, ya que si felicidad es todo aquello que podemos conseguir con dinero, ¿Qué sucede con todo lo que no podemos comprar y que también nos hace felices?, el amor, la salud, la amistad, y otras tantas cosas inmateriales que pueden producir felicidad y que el dinero tan solo es capaz de rozar sin llegar nunca a alcanzar del todo.

Así que me puse a pensar que a lo mejor la felicidad era una mezcla de las dos cosas, materiales e inmateriales, que nos hacen felices al poseer, es decir, el cumplimiento de nuestros deseos y la satisfacción de nuestras necesidades, un aumento de sueldo, el amor de otra persona etc.
Pensando que había llegado a una conclusión y que no había desperdiciado la tarde en vano no pude evitar bajar al salón a descansar viendo un rato la tele. Como siempre estaban con anuncios, en ese momento se veía a un hombre con un nuevo teléfono móvil que tenía seis opciones más que los demás y en seguida me di cuenta de que toda mi comedura de cabeza no había servido para nada, ya que por curioso que parezca los deseos del ser humano son ilimitados y las necesidades nunca dejan de crecer. Por lo tanto cada vez que un deseo es satisfecho, surge otro nuevo y cada vez que una necesidad es cubierta aparece otra y así hasta el infinito y el final de nuestros días.

Así que eso de que la felicidad consistía en la satisfacción de todos nuestros deseos y la satisfacción de todas nuestras necesidades no valía para nada, ya que nunca se iba a realizar del todo.

El libro me esperaba pero yo no podía ponerme a estudiar sin haber solucionado antes mi dilema a si que me tire a la cama y seguí pensando. Si avanzando con nuestros deseos no llegaremos nunca a alcanzar la felicidad, puede que la respuesta sea el retroceso, mucha gente piensa, sobre todo en las filosofías orientales que la felicidad no es otra cosa que la ausencia de necesidades. He oído mil historias de monjes ermitaños que viven en cuevas durante toda su vida si cubrir más que las necesidades vitales para sobrevivir en su búsqueda hacia un estado de paz interior, es decir, de necesidad nula, sufrimiento nulo o como ellos lo llamarían, el único camino para alcanzar la felicidad.

Personalmente admiro esta filosofía, y es posible que el desprendimiento de la mayoría de nuestras necesidades (innecesarias realmente) nos acerque al no sufrimiento, pero ¿es esto verdadera felicidad?, porque el desprendimiento de todas nuestras necesidades es también el desprendimiento de todos nuestros deseos y eso se contradice a si mismo ya que si para alcanzar la felicidad nos desprendemos de todos nuestros deseos, nos tendríamos que desprender también del deseo de alcanzar la felicidad.

De esta manera solo alcanzaríamos la felicidad sin desearla, y esto parece un poco absurdo, porque no hay nadie que no quiera ser feliz, ya que si quisiera ser infeliz, la felicidad para esa persona sería la infelicidad y esta no dejaría de ser otro tipo de felicidad.

Después de esto pensaba que me estaba volviendo loco, lo que había empezado como una excusa barata para no estudiar me iba a quitar el sueño el resto de mi vida si no encontraba una solución a si que seguí esforzándome. Si no podemos alcanzar la felicidad satisfaciendo nuestros deseos o metafóricamente ``avanzando en su búsqueda´´ pero tampoco podemos alcanzarla con la ausencia de deseos y el desprendimiento de necesidades o bien ``retrocediendo en su búsqueda´´ parece que estamos metidos en un laberinto sin entrada ni salida.

Sin embargo ``retroceder´´ y ``avanzar´´ son términos relativos a un camino o proceso y es por ello por lo que quizás me planteo ahora que al no encontrar la felicidad en ninguno de los extremos del camino, es posible, que el camino de la vida sea, en sí, la felicidad, y la manera de recorrerlo nuestra forma de conseguirla.

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Ensayo que ha quedado en segundo lugar, cuyo autor es Alberto de Marcos, de 1º A de Bachillerato:

ENSAYO SOBRE LA LOCURA

I. Introducción

¿Qué es locura?, “locura es estar ausente”, como bien dijo en su día el poeta Leopoldo
María Panero. Pero si queremos ir más allá, llegar a razonamientos con unas
conclusiones posteriores, hemos de continuar.

Locura, incluso hoy día es un termino bastante complejo de determinar, no sólo por la puericia en la que se encuentra actualmente el campo de la psicología, sino por la propia incongruencia de la palabra.

Para entenderlo de una manera general y teórica, podemos tomar la definición del Cleveland clinic de EEUU:

“La demencia es la pérdida de las funciones mentales – como el pensar, la memoria, y razonar – de manera suficientemente severa para interferir con las funciones diarias de las personas a las que afecta. La demencia no es una enfermedad por sí misma, sino más bien un grupo de síntomas que puede acompañar ciertas enfermedades o condiciones. Los síntomas también pueden incluir cambios en la personalidad, el humor, y la conducta. La demencia es irreversible cuando la causa una enfermedad o lesión, pero puede ser reversible cuando la causan las drogas, el alcohol, los desequilibrios de hormonas o vitaminas, o las depresiones.”

Todo ésto es cierto, sería estúpido negarlo. Pero considero que para hablar de la locura hay que sumergirse más a fondo, navegar y sustraer ideas, conocer puntos de vista y si fuera posible, experimentarla en nuestras carnes.

Las desgracias de este ensayo que estoy aquí desarrollando, son dos. Por un lado es posible que mi capacidad mental no llegue a estar a la altura como para implicarme en este mundo tan dantesco y a la par poético; y por otro que no tengo premisas realmente buenas, por no decir ninguna. Aún así, desearía dejar algunos aspectos claros sobre la locura. Ergo, sin más preámbulos, pasemos al asunto que nos atañe.


II. La Locura (La ausencia del “yo”/ La “normalidad”)

La locura definiéndola de una forma más poética, yo diría que es la encarnación del blanco. Falta de clarividencia. Humo letárgico y chorreante. La locura es no estar ahí.

Esto no debe ser refutado. Cuando un hombre o mujer pierde el juicio, pierde la realidad (la objetiva, pues la subjetiva siempre existe). Se quiebra el suelo que se pisa, y en muchos casos, este suelo es irreparable. Por tanto, podemos decir (susurrándolo), que la locura es un defecto, una imperfección, algo que es preciso enmendar, aunque a veces no es posible.

Pero realmente, y a lo que yo quiero llegar es a: ¿Hace falta estar loco médicamente hablando, para serlo? ¿Existen locos sin ningún tipo de anomalía física o psíquica?

Se ha definido bien ya la locura en si misma, pero ésto va más allá.

1.

¿Acaso a alguno de nosotros nunca nos han proferido expresiones como: “¡tú estás loco!”, “¡estás mal de la cabeza!”, “¡estás loco de amor!”? Superficialmente son expresiones que se dicen como bromas y en muchos casos de forma cariñosa. Pero, ¿hasta que punto estas expresiones son bromas? Un loco no tiene el control en si mismo; su “yo”, es un “yo” banal, o mejor dicho, no existe. Esto puede atribuirse a muchas situaciones de cualquiera de nosotros. ¿Acaso nunca hemos hecho cosas sin tener un control de nosotros mismos?, ¿acaso nunca hemos sentido que existe algo como si nos manejara? (véase la pasión, por ejemplo, en determinadas circunstancias).
Por tanto, yo creo que la locura en mayor o menor grado, es un rasgo innato en el ser humano.

2.

Por otro lado, tenemos el tema de la normalidad. Cuando hablamos de un loco lo describimos o lo imaginamos como alguien extraño, que se comporta de una manera fuera de lo normal. Ahora bien, ¿qué es lo normal? A esto podemos responder como: lo que se encuentra dentro de lo corriente, lo típico. De este modo, ¿acaso no nos hemos comportado alguna vez todos nosotros de forma atípica, extravagante?

Es en estos momentos, cuando yo considero que tiene lugar una ruptura del muro que separa el mundo cuerdo y el mundo de la demencia.


III. La Locura (como medio y como obstáculo)

Hemos dicho (tímidamente) que la locura es un defecto. Es cierto. Muchos enfermos mentales sufren día a día en cada país del mundo, y no debemos darles la espalda. Algunas de las enfermedades mentales más comunes son: La esquizofrenia, los trastornos bipolares, los trastornos depresivos, la hipomanía etc.

Se deben proporcionar más atributos a los que padecen algún tipo de enfermedad mental. Aún queda mucho por evolucionar.

Ahora bien, el decir que la locura es siempre un defecto, y no ver más allá, es un error. La locura puede producir verdaderas obras de arte. Y es a ésto a lo que quería llegar, a la relación entre el artista (o el arte en si mismo) y la demencia. Desde mi punto de vista, los mejores artistas siempre son los más locos o los que más sufren. Pongamos ejemplos de artistas que han sufrido de locura o al menos de cierta monomanía: William Blake; poeta, pintor y místico. A pesar de lo que dirían algunos poco escépticos, fue un artista con problemas mentales. A este hombre le siguen otros como: Van Gogh, Goya, Arthur Rimbaud, Paul Verlain, Dalí, Antonin Artaud, (el ya nombrado antes) Leopoldo María Panero... Esto nos da una ligera idea de la relación existente entre la locura y el artista. Así pues, en mi opinión, el artista es siempre un enajenado, y la enajenación es la madre del arte, o véase, de la genialidad.

No voy a andarme por las ramas, así que, una simple aportación más quiero dar a esta tesis plateada. El surrealismo. Muy criticado a lo largo del siglo XX y a comienzos del XXI, al igual que el resto de vanguardias. El surrealismo es fuente misma de inconsciencia. Lo que decíamos, la pérdida del “yo”, la perdida del alma, llegar a no estar ahí. Esto se ve representado en métodos brillantes, como la famosa “escritura autómata”. No me voy a poner a definir lo que es, aquí, pues sinceramente, no me apetece dar una explicación, me apetece mucho más escribir un pequeño texto que refleja este método tan característico del surrealismo.

Texto

Estoy muerto como dicen algunos, vivo sin razón, sin galones, sin puentes de azabache, sin jabatos, sin monedas. La vida que me aplaude desde fuera como un público (atento y vigoroso), hace sustraer de mí, el carbón y el acero resbaladizo y subterráneo. Acción nocturna, éso quisiera beber por mis nalgas incorruptas. Columpiarme sin razón, la razón, la razón, la razón hecha trizas, el poema escupiendo en mis cabellos. Quisiera beber de los cristales el vapor de grado 0.

Una vez concluido este desvarío creado por mi mente… Inhalo aire y recupero al fin el “YO”, que se encontraba flotando mientras escribía. ¿Qué quiero decir con ésto? Que mientras escribía he sido un inconsciente, un extravagante, un verdadero loco.

Dicho ésto, concluyo con el punto tres.


IV. Conclusión

En este ensayo, mi principal objetivo ha sido hacer ver la relación clara entre el loco y el artista. Entre la genialidad y la enfermedad.

Por lo demás, quiero insistir en que hemos de prestar más apoyos para este problema social vigente, y creo que todos nosotros debemos arrancarnos de una vez ese desprecio interno hacia los locos, y hacia la locura en si misma.

No quiero continuar, por miedo a caer en la estupidez propiamente dicha (si es que no he caído ya), así que aquí termino.

1 comentario:

sergio dijo...

-- relación entre artista y locura...

perfecto ...

tambien existe relacion entre ciencia y locura .. .

quien no tiene ni ciencia ni arte, le queda la religion.. la relgion es locura ..

parece que abarca a la humanidad ?¿, no ?¿?¿ ..

porque entonces es tan despreciada ?¿?¿

tendran que ver los intereses politicos en esto.. ?¿?¿ .. '

me gusto su ensayo .. ''

gracias por compartir sus ideas .. ''

ojala lo pueda leer mas..
serchinsoul@hotmail.com